El nuevo skatepark de Canet de Berenguer en Valencia cuenta con una superficie de 500 m2 con muchas líneas y obstáculos diferentes.

Se aprovechan los elementos existentes para desarrollar una serie de piezas patinables a lo largo de un muro de separación entre el skatepark y el campo de fútbol. Los obstáculos para la práctica del skate aparecen como formas que se acoplan y apoyan, modificando el paisaje de esta parte de la ciudad.

Se desarrolla en una parcela alargada, por lo que se propone un esquema funcional en el que las líneas de skate son de street. Se plantean dos piezas de recepción en la parte sur y norte de la parcela, y una serie de piezas adosadas al muro oeste. Estas piezas están cargas de color y texturas con banks y planos inclinados de ladrillo, hormigón y adoquín.